COMUNICADO DE PRENSADE LA CPE,
“Coordinadora
Campesina Europea”
rue Sablonnière 18 – 1000 BRUXELLES
TEL : +32-2-217 31 12
FAX : +32-2-218 45 09
Transgénicos:
¡La coexistencia es imposible!
Los campesinos y los consumidores europeos
no quieren transgénicos.
Con transgénicos, la
contaminación seria inevitable y irreversible.
La Unión Europea debe prohibirlos.
La gran mayoría del campesinado
europeo, como primer interesado, no quiere transgénicos en los campos ni
en los comedores. Las investigaciones de opinión ponen de manifiesto que
los consumidores europeos no quieren tampoco una alimentación a base de
transgénicos.
Ninguna legislación
podrá impedir la contaminación progresiva de los cultivos, del
medio ambiente ni de las semillas por los procesos naturales y los intercambios
comerciales. Polinización, transporte por el viento, por las bacterias
del suelo, por los insectos, los pájaros y otros animales, son vectores
posibles de la contaminación. Silos, buques de carga y fábricas
agroalimentarias son lugares donde los alimentos sin transgénicos pueden
ser contaminados. La coexistencia entre una agricultura sin transgénicos
y otra con transgénicos es imposible. La contaminación genética
sería una realidad cierta e IRREVERSIBLE. No es casualidad que ninguna
compañía de seguros acepte cubrir los riesgos vinculados a esta
contaminación.
La Unión Europea equivoca
a la opinión pública haciéndole creer que las
legislaciones de coexistencia, dejadas al cuidado de sus Estados miembros, van
a dejar la "libre elección" al agricultor y al consumidor.
Pero en realidad, la libertad de cultivar y de consumir productos sin transgénicos
sólo existiría a muy corto plazo. Organizar la coexistencia
equivale a imponer los transgénicos contra el dictamen de la
población, sabiendo que no se podrá volver atrás de nuevo.
El rechazo de los
transgénicos por numerosos Parlamentos regionales de la UE es un acto de
resistencia que saludamos y apoyamos. Sin embargo es ilusorio creer que a largo
plazo podrían subsistir regiones con y sin transgénicos. La
coexistencia es imposible también entre las regiones. Por eso, pedimos a
todas las instancias regionales opuestas a los transgénicos que luchen
por una prohibición general de los transgénicos en Europa y en el
resto del mundo, y no solamente en su región. Es indispensable si
queremos garantizar a nuestros niños una agricultura y una
alimentación sin transgénicos.
Europa es un lugar clave para
frenar la propagación internacional de los transgénicos. La
Unión Europea no puede dejar a la OMC dictarle sus métodos de
producción agrícola y el contenido de su alimentación. Es
una cuestión de soberanía alimentaría. El convenio
internacional actual de bioseguridad (protocolo de Cartagena) da la posibilidad
a la UE de permanecer sin transgénicos. Resistir en Europa es muy
importante para apoyar a los campesinos del Sur que ya son víctimas de
los transgénicos.
La CPE exige una moratoria
sobre todo cultivo, toda importación, y toda comercialización de
transgénicos agrícolas, así como de toda semilla
contaminada (más
allá del límite máximo de detección).
La CPE pide a la
ciudadanía europea que participe:
- el 5 de abril, en
Viena, a la marcha para una Europa sin transgénicos y
- el 8 de
abril, en su países respectivos, al día internacional de
acción contra los transgénicos
Bruselas,
3 de abril de 2006